martes, 12 de julio de 2016

NUTELLA

Algunas personas se preguntarán que a qué es debido tanto vídeo de Lorena comiendo trocitos. Pues bien, veamos como comienza esta historia:

1) Nos traemos a la niña a casa con la sonda puesta, un mes y medio después de nacer, porque en el hospital todavía no han empezado a darle la comida vía oral. De hecho, no habían hecho el intento, hasta que una servidora le roba el biberón a Amets, un niño de Zarauz situado al lado de la cuna de Lorena en neonatología. Sorpresa! las 17:00 horas, y mi hija bebe 65 centilitros (bastante para un recién nacido). Se lo comentamos al pediatra y nos dice que hará la prueba a la hora del desayuno con Lorena. Al día siguiente, la visita es a las 12:30, nos confirman que sí bebe de la tetina especial de neonatos.
Tras ver, que nosotros creíamos más en nosotros que ellos en mi hija, pedimos el permiso para sacarla del hospital.
Esto es lo que nos dieron; varias jeringuillas para comer por vía enteral, y un par de sondas.

Dos días tardó la niña en quitarse la sonda de la cara. De ahí en adelante, decidí darle el biberón con la tetina especial.
Al año los primeros purés, sin sal, y hasta los ocho años no empecé con el intento de trozos.
El paso a semisólido ha sido más costoso. Se debe superar el miedo, que tienes tú misma y el que te meten. Es verdad, que hay riesgos de que la comida pueda ir al conducto respiratorio. Es decir, a la tráquea en lugar del esófago, y de ahí a los pulmones; pudiendo generar pneumonias, e infecciones varias. Ese riesgo, sólo se supera trabajando con buenas posturas y con seguridad en el modus operandis.
Pedí ayuda a los "profesionales" de la asociación de mi hija. Pero, ellos no se atreven. No quieren arriesgarse.
Lo entiendo hasta cierto punto. Pero no lo comparto. Lo mismo que la inclusión en los colegios es necesario para la normalización. A otro nivel pero de igual manera, avanzar en procesos de alimentación es normalizar situaciones. Indiscutiblemente, esta el ver como es para disfrute de la persona y de su calidad.
Lorena ya no entra en tablas pediatricas; ni tan siquiera, en la de niñ@s con parálisis cerebral.
Los análisis demuestran que está bien, que esta sana. Pero aún así el pero, lo pone la neuróloga; si tuviéramos que intervenir, dice, estaría muy justa en peso. Luego, hay que avanzar y buscar vías de avance.
Mi poco entender en la materia; me hace replantear que lo que ingerimos determina vías como hacer trabajar al estómago y a los intestinos a diferentes ritmos. Según nuestra neuróloga, Itxaso Martín, el aporte de calorías es el mismo se lo des en pasado que en semisólido, luego ella no ve variación.
Yo no estoy de acuerdo, las calorías sí son las mismas, pero, la función digestiva es mayor con trocitos, haces mover la musculatura y las enzimas digestivas a otro ritmo.
Lo importante, es el aporte nutricional y que la persona no este sedada con demasiada medicación, tipo; diazepan.
El exceso de medicación hace que las personas no controlen voluntariamente ciertos movimientos, sólo tienen que fijarse o preguntar por los abuelos de las residencias. ¿Cuántos están tan medicados que hasta la sopa no pasa por la laringe?
Hoy les dejo mis pequeños avances; para que si alguna familia lo necesita, lo intenté teniendo encuenta todos los factores.
Eso sí!  Una jeringuilla con agua siempre cerca, por si se le pega algún trozo a la garganta y hay que ayudar a soltarlo. Si tose es normal, es el acto reflejo de que algo se engancha, yo le doy unos segundos para ver si por si misma se ayuda con la salivación y induce movimiento.
Les dejo con el vídeo de hoy: nutella.
Marisol Andrade.
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