Dicen que el Sol enamoro a la Luna sobre un gran manto de estrellas
y pese a esa gran fortuna la cegó en una quimera.
Le ofreció estar con ella, al alba y al atardecer donde unidos harían
que el cielo estrellado siempre pudiera resplandecer.
Pero al alba la abraza envestida con encaje blanco; ella,
se despide enojada pues hasta el atardecer queda otro tanto.
Mas al amanecer se engalana sobre ese ...oscuro manto que al advertir
su llegada no hace más que otro conjuró y no queda en vano.
"Tan sólo volverás a verla al Alba de mañana y sin apuro,
pues sino el cielo te mandará un cumulo de túmulos."
Adiós, de mañana y tan sólo un Hola! al despuntar la noche;
dice la amada a su Amor, sin mostrarle reproche.
Tan sólo el recuerdo de un gran abrazo que pudo valer para crear brillo
y al paso de los años en; un gran día, una gran noche y
la eternidad de un gran ser llegar a sostener.
Un Amor que espera volver a tener todo el tiempo del mundo.
Tal vez, para de nuevo hacer el cielo resplandecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario