domingo, 14 de febrero de 2016

ADIÓS E.A.S

No te puedo olvidar, aunque hayas muerto. Fueron quizás los grandes momentos compartidos los que mantienen vivos los recuerdos.
Y es que un sueño vivido a fuego lento rompe todas las fronteras del reino de los sentimientos, y por eso siguen latiendo.

Experiencia sobrenatural al mismo tiempo; donde el amanecer y el atardecer se hacían dueños de nuestros escritos incompletos. Así ha pasado el tiempo hasta la noticia de tú fallecimiento.

Quizás fue un presentimiento quien  me retrajo de nuevo a los buenos momentos,
para darte un adiós como es debido; compañero atento, maestro del renacimiento. Quien florecia en palabras de doble entendimiento.

Adiós sentido, adiós  completo
adiós y que renazcas de nuevo
en un nuevo tiempo.

Marisol Andrade.

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